Pronto me sorprende la luz de la razón,
Esa razón que en vez de lumbre trae sombras,
Al ver como desvela su paciencia,
Su amargura, su dolor…
Luego de atreverme a disculpar mis aventuras,
Después de irme al vuelo de unas horas.
Sinceramente entiendo que manías de ternura,
Se quedan dando augurios de un amor improvisado.
¿Cómo es que llegan hasta aquí los pétalos de orquídea?
Los rastros de una mentira bella y agradable,
Las garras de un ladrón que arranca unos cabellos,
Sus pasos hasta mis huellas, que llegan hasta aquí.
Por un segundo logro bloquear mis sentimientos,
Y noto que tus besos no son nada sin mi amor.
Que gran logro para mí ser tu compañero,
Un asiduo inquilino que va preso entre los dos.
Si valiera algo lo que siento,
Jamás te pediría que vuelvas a encontrarme…