sábado, 17 de marzo de 2007
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Al caer mis pasos al mar se hicieron eco.
Penoso y sin proclamar, su libertad.
Corrieron hasta ti sin perder tiempo,
Siguieron su final sin descansar.

Pero así como el tifón,
Arrasa pueblos sin perdón;
Así mi corazón, cayó.

Perdiendo su calor en el silencio,
Que ya no me permite naufragar.
Debo hacerle viento al abismo;
Que me dejó talento de pensar.

Mis ojos hacen lluvia como el cielo;
Mi llanto ahora es ola que se va.
Un dejo de existir mi alma;
Se puso el sol de tanto esperar.

Poemas resignó, un triste ingenio,
Que antes dios usó, para llorar…





Tags: Triste talento

Publicado por Jorge_GX @ 3:36  | Delirios de grandeza
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